Hoy votar a Macri o a Cristina es legalizar el aborto

Por Cynthia Hotton - Estas elecciones muchísimos argentinos van a demostrar en las urnas que no van a caer en la trampa del miedo entre Macri o Cristina. A pesar de los esfuerzos por manipular el voto provida por parte de los grandes partidos, hoy tenemos un electorado maduro que entiende que en estas PASO no está en juego ni el cambio ni la vuelta al pasado.


Estamos comprendiendo que esta es la mejor oportunidad para mostrar la preocupación de gran parte de la gente por el avance acelerado del aborto y de la ideología de género.

Lo cierto es que, como están las cosas, votar en agosto, sin más, entre Macri o Cristina es legalizar el aborto. De la fórmula Fernández-Fernández no hay dudas. Ambos se declararon abiertamente abortistas y casi todos sus candidatos también lo son. Pero también votar a Macri confirmando el rumbo que está tomando sin ningún tipo de reparos, es votar la legalización del aborto.

Porque aunque hace todo lo posible por aparentar que es "celeste" o cierto "equilibrio" con sus palabras y gestos, por otro lado con sus obras muestra que, después del debate del año pasado, todas las decisiones que está tomando su gobierno, sin excepción, favorecen e incluso aceleran la legalización del aborto: los tres ministerios que tratan más directamente el tema, Salud y Desarrollo Social, Educación, así como Justicia y Derechos Humanos promueven abiertamente el aborto. Los dos primeros con el Plan ENIA, que enseña a los adolescentes en escuelas y hospitales que ya tienen "derecho a la interrupción legal del embarazo" y que pueden hacerlo a espaldas de sus padres. Es parte del doble juego al que se prestan los ministros Alejandro Finocchiaro y Carolina Stanley: dicen que son provida pero dejan todo el área de Educación Sexual a la Fundación Huésped, principal representante en el país de IPPF, la mayor multinacional del aborto en el mundo. Rubinstein, Secretario de Salud, es uno de los principales impulsores de la legalización y está multiplicando las compras de Misoprostol y formando a los médicos para hacer abortos. Mientras que el Ministro de Justicia Germán Garavano propone un Código Penal que legaliza de hecho el aborto. La cuenta sigue: el Gobierno está colaborando, en un proceso con varias irregularidades, en la designación de un puesto importantísimo, como lo es la Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes, de Marisa Graham, una militante abortista kirchnerista que ya admitió, contra la Constitución, que va a defender sólo a los niños que son deseados.

Pero el armado de listas es lo más evidente: Pichetto, precandidato a vicepresidente, presidiría el Senado. Él siempre estuvo comprometido con la legalización y más de una vez expresó su desprecio por las personas de fe. Si gana va a tener muchísimo poder en la Cámara Alta. Y para colmo, los dos candidatos a senadores por Ciudad de Buenos Aires son abortistas. Un fuerte golpe para la Cámara Alta, bastión provida del debate pasado. Aún así intentan engañar especialmente a los cristianos ubicando a candidatos a diputados evangélicos al límite de las listas, mientras que arriba de ellos, la gran mayoría son abortistas. Si el año pasado el oficialismo fue el que más votos provida aportó, el año próximo no va a quedar mucho de eso. Es más, a los diputados y senadores fieles al partido y que defendieron con valor la vida, en las listas, ni tuvieron cabida. Simplemente mostramos las obras, como suele hacer Cambiemos.


Cuando uno vota lo hace teniendo en cuenta distintas cuestiones, como la económica. Y es cierto que la gente está muy mal. Pero también está el tema de los valores. El gobierno demuestra favorecer el aborto. Y la oposición, todavía más. Eso lo hace importante para ellos. Y por eso mismo, es importante para nosotros.

El año pasado se movilizaron millones de argentinos a lo largo y ancho del país diciendo "salvemos las dos vidas" y "con aborto no te voto", pero ningún partido político decidió representarlos ni incluirlos en su agenda. Todo lo contrario.

Hoy se habla mucho de la polarización. Pero la gente se está dando cuenta que primero están las PASO y que estas sirven para salir, sin ningún riesgo, de la dialéctica del miedo en la que nos quieren sumergir. Claro que van a insistir con que si Macri no saca tantos votos los mercados se van a caer. Es esa la manipulación del miedo. Pero ellos son los que tienen a que temer.

Si no damos ahora un mensaje claro del rumbo que queremos tomar, nunca nos van a tomar en serio. Y no hablo ahora como candidata. Hablo como ciudadana. Las elecciones son un proceso y si de algo sirven estas PASO es para marcar el rumbo. Y podemos cortar boleta y votar a quien queramos, al cargo que queramos. Es el primer gesto del ciudadano de expresarse con libertad. No decidimos ahora si es Macri o Cristina. Eso va a ser recién en el ballotage. Ahora decimos nosotros cuáles son las prioridades. Si hay que decidir entre Macri o Cristina, eso va a ser recién en una segunda vuelta. Estas PASO votamos por las dos vidas.

¿Es arriesgado? No. Es complicado, sí. Pero somos una sociedad democrática madura que ya sufrió muchas malas experiencias con el mal menor. Es hora de dejar de tropezar con la misma piedra. Y vamos a cortar y rearmar boletas para salir de la trampa del miedo, de las listas sábanas y del engaño al que el actual y retrasado sistema electoral -que nadie se esfuerza por cambiar- nos quiere mantener cautivos.

Estamos ante la posibilidad, casi única, de darle sentido a estas PASO y de hacer evidente, con fuerza, que para quienes día a día construyen con valores, en silencio, la Argentina, cualquier proyecto de país verdadero empieza respetando, sin excluidos, la vida, la familia y la libertad de todos.

Candidata a vicepresidente por el Frente NOS

Fuente: www.infobae.com